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Cirugía Laringe

 
laringe, garganta, cuello

Existen vías internas y externas para abordar la laringe según la enfermedad y lo avanzado de esta:

 

Cirugía Láser Endoscópica

 

El láser CO2 permite realizar cirugía bajo microscopio con gran precisión. El láser permite cortar y disecar el tejido, controlando el sangramiento. Dentro de sus ventajas está el realizar resecciones sin abrir la laringe (cirugía cerrada por vía endoscópica), cirugía sin traqueostomía, rápida recuperación física y alta hospitalaria. Este procedimiento permite resecar el tumor y conservar la laringe in situ con todas sus funciones. La técnica láser está indicada en tumores pequeños de glotis y supraglotis. Su uso no descarta la necesidad de disección ganglionar si esta es necesaria por la ubicación del tumor. Los resultados oncológicos de grandes centros han demostrado que logra controlar el tumor en forma equivalente a la radioterapia y con respecto a la voz, hay discusión: algunos centros plantean que el resultado de voz es igual a radioterapia y otros, plantean que el láser es mejor. Para asegurar un buen resultado en lo local es fundamental una buena selección del paciente y experiencia en el uso del láser. El factor en contra que tiene es que en algunas personas la cicatrización de la laringe es un poco descontrolada y puede tener algunos problemas como sinequias o rigidez. Esto no se puede predecir, pero afortunadamente es poco frecuente.

 

Cirugía conservadora (parcial) de laringe

 

Esta es una técnica quirúrgica que permite, por vía abierta, exponer la laringe y la zona tumoral, resecando el tumor y reconstruyendo la laringe con las estructuras sanas restantes para conservar la vía aérea y la fonación (hablar). Su indicación está dada por una excelente selección del paciente y del tumor. Sus resultados en lo oncológico y en lo funcional son excelentes cuando está bien indicada. Es fundamental la cooperación del paciente en el post operatorio para lograr un buena recuperación ya que es necesario un protocolo de rehabilitación intenso. Existen diversas técnicas de laringectomías parciales que el cirujano debe manejar para ajustarse a la situación específica del tumor que encuentra. Esta es una cirugía muy compleja llena de detalles, que requiere anestesia general, traqueostomía, sonda de alimentación y hospitalización por aproximadamente 10 días. En este período el paciente es decanulado (se retira la traqueostomía) y se inicia la rehabilitación del tragar que es lo más dificultuoso, especialmente si el paciente presentó radioterapia previa (cirugía de rescate). La disección ganglionar se asocia según necesidad. La gran complicación de esta cirugía es la fístula salival, que ocurre al no cicatrizar adecuadamente la faringe y que retrasa el período de recuperación.

 

Cirugía radical o laringectomía total

 

Esta cirugía se realiza en los casos de tumores avanzados, en rescate de falla de radioterapia o en tumores que aun siendo pequeños, comprometen estructuras vitales de la laringe. Esta cirugía es una verdadera amputación de la laringe. Al resecar toda la laringe se separa en forma definitiva la vía aérea de la vía digestiva. La vía aérea queda completamente abocada al cuello por medio de una traqueotomía. Por su parte la vía digestiva se repara y queda un tubo faringeo esofágico por el cual se come por boca. La gran complicación de esta cirugía es la fístula salival, que ocurre al no cicatrizar adecuadamente la faringe y que retrasa el período de recuperación. En general estas fístulas cierran con tratamiento médico pero en ocasiones pueden llegar a ser muy complejas (especialmente en el paciente post radioterapia). En general esta cirugía asociada a la disección ganglionar correspondiente logra un buen control local de la enfermedad. La función de fonación se puede rehabilitar como se ve en otro acápite.